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Riesgos en el mercado petrolífero

El mercado de petróleo permanece en el centro de la atención mundial. Y es así desde hace algunos meses por el inicio de la guerra entre Israel y Hamás, una confrontación que recuerda los momentos más difíciles de la industria petrolífera en los años setenta del siglo pasado; la guerra en Oriente Próximo, pese a persistir, no se ha extendido en la región y su efecto alcista en el precio del crudo tuvo una corta vida. Actualmente, las tensiones provienen de los ataques en torno al estrecho de Bab-el-Mandeb, ruta obligada para las mercancías comerciales que transitan entre Asia y Europa por el canal de Suez, progatonizados por rebeldes hutíes y cuyo objetivo son activos comerciales y militares. A estos ataques le ha seguido la respuesta de Estados Unidos y el Reino Unido. La implicación de todas estas tensiones en el mar Rojo ha sido la necesidad de redirigir las rutas de comercio por Sudáfrica que tienen costes en tiempos y monetarios significativos, lo que ha llevado a un incremento superior al 100% del transporte marítimo en ese itinerario frente a finales de 2023.

Esta tensión también repercute en el precio del petróleo, que ha subido 6,4 dólares el barril de Brent (crudo de referencia para Europa) en lo que llevamos de año, considerando que el 10% del petróleo transportado de forma marítima pasa por el canal de Suez. Este impacto todavía es limitado, pero eleva el riesgo sobre el mercado petrolífero, especialmente si este se convierte en un paso hacia un escalamiento mayor que involucre a Irán o se creen afectaciones en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo global.

Hacia adelante, a los temas geopolíticos se suman el anuncio de la OPEP+ de mantener las restricciones de producción de petróleo que limitan la oferta y la reducción de producción voluntaria y unilateral de Arabia Saudí. Situación que, en un contexto de actividad económica resiliente, ha ayudado a reducir los excedentes del mercado y mantener el precio del petróleo. En nuestro escenario, así como en el de la Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus siglas en inglés), estimamos que las restricciones de oferta voluntarias aplicadas por Arabia Saudí comiencen a remitir en el segundo trimestre del año. Esta decisión se materializaría para evitar un sobreajuste del mercado y para esquivar que el peso de toda esta decisión recaiga en sus hombros y con cargo a sus ingresos. Con ello se impulsa la oferta y apoyaría la relativa estabilidad del precio del petróleo en 2024. Si no ocurre, el riesgo sería alcista.

Por lo tanto, esperamos para este año un precio promedio del petróleo Brent muy similar al observado en 2023, en torno a los 82,4 dólares por barril. Pero como anticipan los diferentes factores que rodean al sector, la incertidumbre seguirá siendo alta y podría haber un sesgo o riesgo al alza en esta previsión si se materializan alguno o varios de los potenciales riesgos.

Alejandro Reyes, de BBVA Research.

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